Liberarse de un ciclo de abuso exige un valor extraordinario. Pero para Pattie Montero, descubrir Venice Family Clinic fue el punto de inflexión que la empoderó para transformar sus experiencias en una misión para inspirar a otras personas.
Durante dos dĆ©cadas, Pattie Montero soportó el abuso fĆsico y emocional de su esposo, con la esperanza de proteger a sus hijos del daƱo. Cuando descubrió que su esposo habĆa comenzado a abusar de sus hijos, la frĆ”gil estabilidad que habĆa tratado de mantener se hizo aƱicos.
Decidida a no permitir que su familia sufriera como ella habĆa sufrido, Pattie se lanzó a lo desconocido y decidió dejar a su esposo. āNo podĆa seguir en silencio por mĆ”s tiempoā, dice Pattie. āEllos necesitaban estar a salvo, sin importar cuĆ”nto miedo tuviera yoā.
Luchar por un nuevo comienzo
Pattie luchó y ganó una angustiante batalla por la custodia que duró un aƱo. Con sus hijos finalmente a salvo, Pattie se enfrentó entonces al costo emocional que el abuso habĆa tenido en ella. Estaba agotada, pero decidida a dar un ejemplo positivo a sus hijos.
El primer grupo de apoyo que probó fue una decepción. Su estructura rĆgida y sus normas reflejaban las dinĆ”micas abusivas de las que Pattie habĆa luchado por escapar. Aunque la decepción amenazó con abrumarla, Pattie resolvió intentarlo de nuevo, motivada por su profundo deseo de sanar y brindar estabilidad a su familia.
Fue entonces cuando llegó al Programa Safe Families de Venice Family Clinic y conoció a Gloria Hernandez, una consejera acreditada con 27 aƱos de experiencia en la recuperación de la violencia domĆ©stica. El apoyo de Gloria cambiarĆa el rumbo de la vida de Pattie.
Un nuevo camino a seguir
Desde el primer momento en el grupo de Gloria, Pattie percibió una diferencia inmediata. El grupo ofrece un entorno compasivo y abierto, donde las sobrevivientes pueden iniciar sus procesos de sanación con dignidad y se atienden las necesidades Ćŗnicas de cada participante. Brinda flexibilidad, confidencialidad y respeto por los lĆmites personales de las sobrevivientes. āSe anima a las integrantes a compartir tanto o tan poco como lo necesiten, sin lĆmites de tiempo ni interrupciones. El camino hacia la sanación es profundamente personalā, comparte Gloria. āCrear un espacio donde las sobrevivientes se sientan respetadas y apoyadas es fundamentalā.
Desde 1998, el Programa Safe Families de la ClĆnica ha apoyado cada aƱo a cientos de sobrevivientes de violencia de pareja. El personal de la ClĆnica evalĆŗa a los pacientes durante sus citas de rutina, y quienes presentan resultados positivos son conectados con Gloria para el seguimiento. Algunas personas continĆŗan con consejerĆa individual; otras optan por sesiones grupales.
Las sesiones grupales de la ClĆnica enfatizan la seguridad y la autoexpresión. Incorporan tĆ©cnicas terapĆ©uticas basadas en la evidencia, incluidos ejercicios de atención plena centrados en el trauma y la escritura reflexiva, diseƱadas para ayudar a las sobrevivientes a recuperar el control de sus narrativas.
āEl grupo no solo me brindó un espacio seguro; me enseñó cómo reconstruirme. ComencĆ© a procesar emociones que habĆa enterrado durante mucho tiempo, a reconstruir la confianza en mĆ misma y en los demĆ”s, y a encontrar la fortaleza para imaginar un futuro lleno de esperanza. El enfoque compasivo de Gloria marcó toda la diferencia; me dio las herramientas y el apoyo que necesitaba para seguir adelanteā.
La escritura en un diario fue la estrategia que lo cambió todo para Pattie, al darle una forma de procesar emociones que habĆa reprimido durante mucho tiempo. Gracias al entorno empĆ”tico y acogedor que Gloria creó, Pattie comenzó a reconstruir la confianza, a recuperar su voz y a iniciar su proceso de sanación.
Transformar el dolor en propósito
El grupo se convirtió en un pilar de la vida de Pattie. Durante aƱos, canalizó su propio proceso de sanación en una fuente de fortaleza y apoyo para otras personas. Asumió un rol de liderazgo āofreciendo orientación, compartiendo sus experiencias y fomentando el mismo sentido de seguridad y pertenencia que la ayudó cuando se sentĆa mĆ”s vulnerableā.
Sus diarios se convirtieron en la base de tres libros: La violencia que no se ve, Gritos de angustia en el silencio y Que esta historia no se repita. Escribir ayudó a Pattie a transformar su dolor en una poderosa herramienta para inspirar a otras personas a liberarse de los ciclos de violencia. Ahora viaja con regularidad por Centroamérica y Cuba, compartiendo su historia y generando un efecto multiplicador que ha ayudado a innumerables mujeres a escapar del abuso y reconstruir sus vidas.
Para Pattie, la parte mÔs significativa de su trayectoria es el legado de resiliencia que ha compartido con sus hijos. Su crecimiento frente a la violencia les ha demostrado que la perseverancia, la compasión y el valor pueden superar cualquier obstÔculo.
āEstoy orgullosa de lo que he logrado, de quien me he convertido y del ejemplo que he dado a mis hijos y a los hijos de ellosā, dice Pattie. āPero no lo hice sola. La compasión y la amistad de Gloria me mostraron que, cuando nos apoyamos mutuamente, podemos transformar incluso los momentos mĆ”s oscuros en algo mĆ”s luminosoā.
