En Venice Family Clinic, la atención comienza con la conexión. Ya sea en el consultorio, en la comunidad o tras bambalinas, nuestro trabajo es impulsado por personas que creen en nuestro objetivo de brindar una atención compasiva e integral a nuestra comunidad.
Desde que abrimos nuestras puertas por primera vez hace más de cincuenta años, la Clínica siempre ha atraído a personas motivadas a retribuir. Hoy, damos la bienvenida a personas de todos los ámbitos de la vida a través de nuestra alianza con AmeriCorps y otros programas de servicio.
Para algunos, su tiempo en la Clínica es un peldaño hacia otros servicios. Para otros, la experiencia se convierte en una vocación.
Me veo a mí misma y a mi familia en nuestros pacientes
Kelly Ayllon creció en Bakersfield, donde el acceso a recursos especializados era limitado. Su madre desempeñó un papel clave en la búsqueda del apoyo que necesitaba, y finalmente se conectó con alguien en otra ciudad que contaba con la experiencia adecuada para ayudarla a prosperar. Esta experiencia le enseñó la importancia de la defensa y el acceso al navegar sistemas con opciones locales limitadas.
Años más tarde, llevó esa experiencia consigo cuando se incorporó al equipo de Gestión de Casos de Recursos de la Clínica como miembro de AmeriCorps. El trabajo requería paciencia, creatividad y, sobre todo, empatía. Kelly se dio cuenta de que esta era su oportunidad de ser la defensora que ella y su familia habían necesitado.
“Pienso en la diferencia que habría significado si mis padres hubieran tenido acceso a un equipo como el nuestro todos los días”, dice. “Si hubieran tenido orientación; si alguien hubiera abogado por ellos; si no hubieran tenido que resolverlo todo por su cuenta, las cosas habrían sido mucho mejores para todos nosotros”.
Saber que estaba marcando una diferencia significaba todo para Kelly. Cuando terminó su período en AmeriCorps, supo que quería quedarse. “Me enamoré de ayudar a las personas”, recuerda.
Kelly hizo la transición al departamento de educación en salud de la Clínica. Actualmente dirige sesiones de consejería individual, clases grupales y grupos de caminata para ofrecer a los pacientes un espacio seguro y acogedor que fomente cambios sostenibles en su salud.
Kelly ve cada sesión como una oportunidad para brindar a otros un apoyo compasivo y personalizado que los haga sentirse vistos, escuchados y fortalecidos. “Por eso hago este trabajo. Me siento muy afortunada de poder ayudar a los demás”.
Desde las bases comunitarias hasta la capital
Cuando Karen Lauterbach se incorporó a la Clínica en 1997 como miembro de AmeriCorps VISTA, no sabía que estaba iniciando lo que se convertiría en una carrera de varias décadas.
Fue asignada a un equipo que trabajaba para mejorar el acceso a la cobertura para familias de bajos ingresos, ayudando a construir una infraestructura para que la Clínica realizara alcance comunitario e inscripción en Medi-Cal. “Teníamos una sola computadora para todo un equipo”, dice riendo. “Pero no importaba. Estábamos tan motivados porque sabíamos que este tipo de acceso a la cobertura de salud cambiaría vidas”.
El trabajo era complejo y desafiante, y a Karen le encantó desde el primer momento. “Estábamos creando algo nuevo y urgentemente necesario”, recuerda. “Y lo estábamos haciendo juntos: cada departamento, cada miembro del personal”.
Después de que terminó su año de servicio, Karen se quedó en la Clínica, construyendo una carrera que abarcó la inscripción en seguros de salud, el desarrollo de programas, los servicios para personas sin vivienda y ahora la incidencia en políticas públicas.
¿Qué es lo que une todo eso? Su impulso por resolver problemas, dondequiera que surjan. “Quiero estar donde está la necesidad,” dice. “Quiero ayudar a las personas de la mejor manera posible.”
Cuando surgieron amenazas contra la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio en 2016, Karen supo que era momento de luchar por lo que había construido. “Cuando la ACA estaba en la cuerda floja, sabíamos que teníamos que actuar”. A través de reuniones legislativas, alianzas con coaliciones y organización comunitaria, Karen y sus colegas ayudaron a evitar el desmantelamiento de programas de los que dependen nuestros pacientes.
“La incidencia es atención al paciente”, afirma. “Es la forma en que nos aseguramos de que nuestra comunidad sea vista y de que se consideren sus necesidades. Es la manera en que protegemos los sistemas que brindan apoyo a nuestros pacientes”.
Construyendo una cultura de cuidado
Para Anthony Holliday, el voluntariado no era una actividad extracurricular: era una forma de vida.
“Mi mamá siempre estaba haciendo voluntariado, siempre dando”, dice. “Me enseñó que, si tienes la suerte de tener algo, lo compartes con los demás”.
Ese valor marcó cada paso de su trayectoria, desde su servicio en el Cuerpo de Paz en Madagascar hasta su asignación en AmeriCorps en la Clínica. Lo que comenzó como un rol en Servicios de Voluntariado evolucionó rápidamente en una pasión por construir comunidad.
“El servicio está en el ADN de este lugar”, dice. “La Clínica fue fundada por voluntarios y ese espíritu nunca se ha ido”.
Ahora, como coordinador de servicios de voluntariado, Anthony supervisa uno de los programas de voluntariado en atención médica más grandes de Los Ángeles, coordinando a más de 1.200 voluntarios al año, desde proveedores clínicos hasta intérpretes y asistentes estudiantiles. Se siente particularmente orgulloso del esfuerzo por incorporar voluntarios que reflejen a la población de pacientes de la Clínica.
“Cuando un paciente entra y se encuentra con alguien que habla su idioma o comparte su origen, todo cambia”, dice. “Esa conexión genera confianza. Y la confianza conduce a mejores resultados de salud”.
Para Anthony, ese sentido de conexión es lo que hace que la Clínica se sienta como un hogar. “Algunos de nuestros voluntarios vienen a aprender. Otros vienen a retribuir. Pero todos se quedan porque este trabajo importa, porque la Clínica hace más que solo atender la salud física de los pacientes. Les brinda una comunidad, un lugar al que pueden acudir cuando lo necesitan”.
Más que un trabajo: una misión
Hace más de cincuenta años, Venice Family Clinic fue fundada por voluntarios que querían retribuir, y hoy ese espíritu sigue impulsándonos. Sin los voluntarios, los miembros de AmeriCorps y el personal que trabajan con compasión para enfrentar desafíos grandes y pequeños, no seríamos la comunidad que somos hoy. Gracias a todos nuestros voluntarios pasados, presentes y futuros. Haga clic aquí para obtener más información sobre las oportunidades de voluntariado.
