Dorothy Nelson pasó la mayor parte de su vida evitando a los médicos.
Buscar atención médica siempre le había parecido una batalla cuesta arriba. Se había acostumbrado a sentirse desestimada, con sus preocupaciones ignoradas como si no fueran importantes o incluso imaginadas. Años de sentirse invisible ante los médicos tuvieron un impacto negativo en la percepción de Dorothy sobre la atención de la salud. Y sabía que su experiencia reflejaba una historia más amplia de desigualdad en la atención médica que enfrentan muchas personas afroamericanas.
“Sinceramente, sentía que solo era otra persona negra que no va al médico”, recuerda Dorothy. “No me daba cuenta de que existía un tipo de atención mejor”.
Llegar a un punto de quiebre
Durante años, Dorothy logró mantenerse lo suficientemente sana como para justificarse a sí misma que no necesitaba un proveedor de atención primaria.
Todo cambió cuando fue golpeada por un dolor abdominal extremo e insoportable. Sin un médico de atención primaria o PCP, Dorothy dependía de las visitas a la sala de emergencias para intentar comprender y manejar su dolor. La atención que recibía se sentía apresurada, impersonal y temporal, y cada visita terminaba de manera rutinaria con la sugerencia de dar seguimiento con su proveedor de atención primaria. Pero sin un hogar médico, Dorothy tuvo dificultades para cumplir con las recomendaciones de los médicos, y sin seguimientos constantes, su salud empeoró rápidamente.
Aun así, no se sentía lista para comprometerse a confiar en un solo profesional clínico. “Tenía muchísimo miedo”, recuerda Dorothy. “Pero había estado evitando al médico durante tanto tiempo que no me sentía preparada para enfrentar eso todavía”.
La decisión fue tomada por ella cuando volvió a encontrarse en la sala de emergencias, esta vez enfrentando una avalancha de diagnósticos. Insuficiencia cardíaca, un coágulo de sangre en el pulmón y diverticulitis grave—una afección en la que el tracto digestivo se inflama de forma severa y dolorosa—habían escalado hasta un punto en el que ya no podían ignorarse. Ante complicaciones potencialmente mortales y un dolor inmanejable, Dorothy comprendió que necesitaba encontrar un PCP que la ayudara a manejar su salud.
Pero superar su miedo y desconfianza requería más que una intervención médica: requería un proveedor que pudiera ver más allá de sus síntomas y comprender su historia.
Representación y confianza
Ebony Funches, Doctora en Práctica de Enfermería en Venice Family Clinic, no se parecía a ningún proveedor que Dorothy hubiera conocido antes. Desde su primera cita, Dorothy supo que había encontrado a una aliada. Compasiva, directa y paciente, la evidente dedicación de Funches disipó de inmediato las dudas de Dorothy.
“Nunca en toda mi vida un médico me había hablado como lo hizo Ebony”, dijo Dorothy. “Desde el primer momento, supe que me veía por quien era. Supe que podía identificarse conmigo. Supe que me escuchaba”.
Dorothy no fue la única que reconoció el valor de su conexión. “La representación es increíblemente importante para brindar y recibir una atención eficaz”, dijo Funches. “Cuando los pacientes ven a alguien que comprende sus experiencias vividas, puede ayudar a derribar barreras y crear una base de confianza. Para Dorothy, creo que esa conexión fue clave”.
El impacto de la conexión
“La honestidad de Ebony realmente marcó la diferencia”, dijo Dorothy. “No endulzó nada. “Me dijo exactamente qué estaba pasando y qué necesitaba hacer, pero lo explicó de una manera que tenía sentido”.
Construir confianza con Dorothy requirió estrategias intencionales. Funches atendió las necesidades de salud inmediatas de Dorothy, solicitando exámenes atrasados y coordinando derivaciones a especialistas. Después, trabajó estrechamente con Dorothy para elaborar un plan de atención paso a paso que priorizara la transparencia y los seguimientos constantes, asegurando que Dorothy se sintiera escuchada e involucrada mientras tomaban cada decisión juntas. Funches se comunicaba con ella de manera regular, lo que ayudó a tranquilizar a Dorothy y a asegurarle que, esta vez, no quedaría fuera del sistema.
Funches también creó espacio para la recuperación emocional de Dorothy. “Dorothy había estado cargando con mucho dolor, no solo físico, sino también emocional”, dijo Funches. “A medida que empezó a confiar en mí, se abrió sobre luchas personales que antes no se había sentido segura de compartir. En mi opinión, crear un espacio para que pudiera expresarse fue tan importante para su proceso de sanación como tratar sus síntomas físicos”.
La validación de Funches, combinada con un plan de atención accesible, empoderó a Dorothy para asumir un papel activo en su salud, algo que no había imaginado posible. “La Dra. Funches no solo trató mi cuerpo, sino que me ayudó a sanar mi mente”, dijo Dorothy. “Me hizo creer que podía mejorar”.
Un futuro más prometedor
Con Funches supervisando su atención, la salud de Dorothy comenzó a estabilizarse.
Su insuficiencia cardíaca, que antes estaba fuera de control, ahora se clasifica como compensada, un hito importante que significa que su corazón funciona lo suficientemente bien como para satisfacer las necesidades de su cuerpo. El dolor que antes definía su vida diaria se ha vuelto menos frecuente y más manejable, gracias a una combinación de ajustes en la medicación, derivaciones a especialistas e intervenciones en el estilo de vida, como una mejor alimentación y ejercicio ligero.
La mejoría en la salud de Dorothy le ha dado una nueva oportunidad de vida. Ahora puede realizar tareas cotidianas que antes parecían imposibles. Incluso ha comenzado a dar caminatas cortas por su vecindario, algo que nunca se habría imaginado haciendo apenas un año atrás. “Por fin puedo hacer las cosas que necesito hacer sin sentir que tengo que detenerme a recuperar el aliento cada cinco minutos”, dijo Dorothy. “He recuperado mi vida”.
Esta transformación no ocurrió por casualidad; se construyó sobre la confianza, la compasión y un plan de atención adaptado a las necesidades únicas de Dorothy.
“La historia de Dorothy realmente muestra lo que sucede cuando la confianza entra en la ecuación”, dijo Funches. “Al escucharla y encontrarla donde estaba, pudimos construir una alianza. No se trataba solo de atención médica, sino de ayudarla a sentirse lo suficientemente segura como para dar los pasos necesarios para cuidarse a sí misma”.
“Nunca pensé que podría confiar en un proveedor de la manera en que confío en Ebony”, dice Dorothy. “Ella realmente me salvó la vida”.
