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Romper el ciclo y el poder de la compasión

Dic 10, 2024

Liberarse de un ciclo de abuso exige un valor extraordinario. Pero para Pattie Montero, descubrir Venice Family Clinic fue el punto de inflexión que la empoderó para transformar sus experiencias en una misión para inspirar a otras personas.

Durante dos décadas, Pattie Montero soportó el abuso físico y emocional de su esposo, con la esperanza de proteger a sus hijos del daño. Cuando descubrió que su esposo había comenzado a abusar de sus hijos, la frÔgil estabilidad que había tratado de mantener se hizo añicos.

Decidida a no permitir que su familia sufriera como ella habĆ­a sufrido, Pattie se lanzó a lo desconocido y decidió dejar a su esposo. ā€œNo podĆ­a seguir en silencio por mĆ”s tiempoā€, dice Pattie. ā€œEllos necesitaban estar a salvo, sin importar cuĆ”nto miedo tuviera yoā€.

Luchar por un nuevo comienzo

Pattie luchó y ganó una angustiante batalla por la custodia que duró un año. Con sus hijos finalmente a salvo, Pattie se enfrentó entonces al costo emocional que el abuso había tenido en ella. Estaba agotada, pero decidida a dar un ejemplo positivo a sus hijos.

El primer grupo de apoyo que probó fue una decepción. Su estructura rígida y sus normas reflejaban las dinÔmicas abusivas de las que Pattie había luchado por escapar. Aunque la decepción amenazó con abrumarla, Pattie resolvió intentarlo de nuevo, motivada por su profundo deseo de sanar y brindar estabilidad a su familia.

Fue entonces cuando llegó al Programa Safe Families de Venice Family Clinic y conoció a Gloria Hernandez, una consejera acreditada con 27 años de experiencia en la recuperación de la violencia doméstica. El apoyo de Gloria cambiaría el rumbo de la vida de Pattie.

Un nuevo camino a seguir

Desde el primer momento en el grupo de Gloria, Pattie percibió una diferencia inmediata. El grupo ofrece un entorno compasivo y abierto, donde las sobrevivientes pueden iniciar sus procesos de sanación con dignidad y se atienden las necesidades Ćŗnicas de cada participante. Brinda flexibilidad, confidencialidad y respeto por los lĆ­mites personales de las sobrevivientes. ā€œSe anima a las integrantes a compartir tanto o tan poco como lo necesiten, sin lĆ­mites de tiempo ni interrupciones. El camino hacia la sanación es profundamente personalā€, comparte Gloria. ā€œCrear un espacio donde las sobrevivientes se sientan respetadas y apoyadas es fundamentalā€.

Desde 1998, el Programa Safe Families de la Clínica ha apoyado cada año a cientos de sobrevivientes de violencia de pareja. El personal de la Clínica evalúa a los pacientes durante sus citas de rutina, y quienes presentan resultados positivos son conectados con Gloria para el seguimiento. Algunas personas continúan con consejería individual; otras optan por sesiones grupales.

Las sesiones grupales de la Clínica enfatizan la seguridad y la autoexpresión. Incorporan técnicas terapéuticas basadas en la evidencia, incluidos ejercicios de atención plena centrados en el trauma y la escritura reflexiva, diseñadas para ayudar a las sobrevivientes a recuperar el control de sus narrativas.

ā€œEl grupo no solo me brindó un espacio seguro; me enseñó cómo reconstruirme. ComencĆ© a procesar emociones que habĆ­a enterrado durante mucho tiempo, a reconstruir la confianza en mĆ­ misma y en los demĆ”s, y a encontrar la fortaleza para imaginar un futuro lleno de esperanza. El enfoque compasivo de Gloria marcó toda la diferencia; me dio las herramientas y el apoyo que necesitaba para seguir adelanteā€.

La escritura en un diario fue la estrategia que lo cambió todo para Pattie, al darle una forma de procesar emociones que había reprimido durante mucho tiempo. Gracias al entorno empÔtico y acogedor que Gloria creó, Pattie comenzó a reconstruir la confianza, a recuperar su voz y a iniciar su proceso de sanación.

Transformar el dolor en propósito

El grupo se convirtió en un pilar de la vida de Pattie. Durante aƱos, canalizó su propio proceso de sanación en una fuente de fortaleza y apoyo para otras personas. Asumió un rol de liderazgo —ofreciendo orientación, compartiendo sus experiencias y fomentando el mismo sentido de seguridad y pertenencia que la ayudó cuando se sentĆ­a mĆ”s vulnerable—.

Sus diarios se convirtieron en la base de tres libros: La violencia que no se ve, Gritos de angustia en el silencio y Que esta historia no se repita. Escribir ayudó a Pattie a transformar su dolor en una poderosa herramienta para inspirar a otras personas a liberarse de los ciclos de violencia. Ahora viaja con regularidad por Centroamérica y Cuba, compartiendo su historia y generando un efecto multiplicador que ha ayudado a innumerables mujeres a escapar del abuso y reconstruir sus vidas.

Para Pattie, la parte mÔs significativa de su trayectoria es el legado de resiliencia que ha compartido con sus hijos. Su crecimiento frente a la violencia les ha demostrado que la perseverancia, la compasión y el valor pueden superar cualquier obstÔculo.

ā€œEstoy orgullosa de lo que he logrado, de quien me he convertido y del ejemplo que he dado a mis hijos y a los hijos de ellosā€, dice Pattie. ā€œPero no lo hice sola. La compasión y la amistad de Gloria me mostraron que, cuando nos apoyamos mutuamente, podemos transformar incluso los momentos mĆ”s oscuros en algo mĆ”s luminosoā€.

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